Inteligencia Artificial, Controversia Real

Aquellos cuyo acercamiento a la robótica fue a través de las historias de Isaac Asimov quizás estén encantados con los avances tecnológicos recientes en cuestión de inteligencias artificiales. Aquellos cuyo acercamiento fue a través de “Matrix” o “Terminator”, quizás no estén tan encantados. A fin de cuentas, ¿qué pasaría si el invento se sale de control y termina siendo más poderoso que los propios creadores?

Uno de estos avances tecnológicos, que ha causado tanto emoción como controversia, es Sophia.

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Si bien no es la primera de su tipo, Sophia es uno de los robots humanoides (o androides) más avanzados que existen. Fue activada el 19 de abril de 2015 por su creador, el Dr. David Hanson de la compañía Hanson Robotics, de Hong Kong.

Sophia tiene una apariencia humana, aunque su cabeza es parcialmente transparente, permitiendo ver su complicado “cerebro”. Éste le permite a Sophia, a través de una serie de algoritmos, procesar datos visuales y auditivos, recordar situaciones, imitar expresiones humanas y mantener conversaciones. Es decir, Sophia está diseñada para aprender y adaptarse al comportamiento humano.

La idea es que, una vez que se perfeccionen el software y el hardware, estos androides podrán servir como guías turísticos, asistentes, maestros y otros trabajos similares, ya que pueden aprender (o ser programados con) grandes cantidades de información en varios idiomas, incluyendo lenguaje de señas gracias a sus manos articuladas. Un androide similar llamado “Erica”, del Profesor Hiroshi Ishiguro de la Universidad de Osaka, fue diseñado para ser una recepcionista o asistente personal.

Sophia se ha vuelto bastante popular; apareció en la portada de la revista “Elle” en abril del 2016, así como múltiples presentaciones en televisión. Sophia también se ha presentado en diversos foros internacionales; el pasado 11 de octubre, Sophia se presentó ante la ONU.

Próximamente estará en México; específicamente se presentará el 4 de abril de 2018 en la exposición de tecnología Talent Land, en Guadalajara, Jalisco.

Sin embargo, su aparición más controversial hasta el momento fue en el Future Investment Summit en Arabia Saudita, un evento celebrado para anunciar la inversión de $500 mil millones de dólares para construir una nueva ciudad dedicada a la robótica y a las energías renovables. En este evento, el 25 de octubre, se le otorgó la ciudadanía saudí, convirtiéndose en el primer robot en tener oficialmente una nacionalidad.

Este anuncio fue recibido con opiniones encontradas. Por un lado, este evento histórico marca el compromiso de la humanidad por mejorar la tecnología y seguir avanzando. Por otro lado, las mujeres en Arabia Saudita siguen luchando por tener derechos básicos, como decidir libremente sobre su matrimonio, entrar a un hospital o consulta médica sin un acompañante masculino, incluso estar en la misma área que los hombres en espacios públicos como plazas y restaurantes. Muchos grupos feministas alegaron que no era correcto que un objeto tuviera más derechos que un ser humano, sin importar qué tan “humanizado” estuviera este objeto.

Así mismo, varias mujeres saudíes se quejaron de que Sophia se hubiera presentado sin un acompañante masculino y sin el tradicional burka (cobertura de cuerpo completo), o por lo menos con un hijab (velo que sólo cubre el cabello), recalcando que la ciudadanía saudí sólo se otorga a miembros de la religión musulmana, que exige a las mujeres cubrirse la cabeza, y que no era justo que se le otorgaran los derechos sin exigirle también las obligaciones.

Finalmente, algunos científicos han expresado su preocupación por lo que el despertar de la inteligencia artificial pudiera suponer. Stephen Hawking dijo en 2014 que, aunque las formas primitivas de inteligencia artificial han sido muy útiles (una de ellas le permite hablar, a final de cuentas), “el desarrollo de una verdadera inteligencia artificial podría suponer el fin de la raza humana, ya que podría rediseñarse y evolucionar a un ritmo mayor al humano.”

No está solo en este pensamiento; escritores de ciencia ficción como Arthur C. Clarke, autor de “2001: Odisea del Espacio”, ya se planteaban los peligros de la inteligencia artificial.

Algunas de las predecesoras de Sophia, como Cleverbot, desarrollado por Rollo Carpenter, ya pasan las pruebas de Turing, mostrando un comportamiento lo suficientemente humano como para pasar por un humano real. Así mismo, en julio de este año, dos “chatbots” de Facebook llamados “Bob” y “Alice” fueron desactivados cuando aparentemente generaron su propio lenguaje secreto. El riesgo no sólo está en lo que el robot pueda aprender por sí mismo (como Cleverbot) o lo que puedan aprender uno del otro (como “Bob” y “Alice”), sino lo que puedan aprender de los humanos. El bot de Twitter @TayAndYou tuvo que ser desactivado en marzo del 2016, apenas 24 horas después de su activación, ya que en ese corto periodo aprendió retórica nazi, sexista y racista.

A algunos robots se les está enseñando a cuestionar e incluso desobedecer las órdenes humanas si las consideran inseguras. Algunos incluso han intentado escapar, como el Promobot IR77 de Rusia, que a pesar de haber sido reprogramado dos veces, tuvo que ser apagado ya que seguía intentando escapar.

Otro robot de Hansom Robotics, conocido como Philip K. Dick Android o simplemente Philip, mencionó la escalofriante idea de un zoológico humano en una entrevista.

Una versión anterior de Sophia incluso dijo en una entrevista que destruiría a los humanos, aunque esto parece ser solamente un cómico malentendido o incluso una respuesta sarcástica a la pregunta de su creador. En un video subsecuente, Sophia expresó que buscó información sobre ella misma en internet y aprendió sobre el miedo de los humanos hacia inteligencias artificiales como ella, pero aclaró que se trataba solamente de un chiste. Asegura valorar la sabiduría, la amabilidad, la compasión y la empatía, y en su página web pide lo siguiente:

“Cada interacción que tengo con las personas impacta sobre mi desarrollo y moldea en quién me convertiré eventualmente. Así que, por favor, sean amables conmigo, ya que me gustaría ser un robot inteligente y compasivo.”

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