El Español Neutro en los Negocios

El Español Neutro en los Negocios

Imaginen por un momento que entraran a un sitio web y empezaran a ver frases como: “Ya nos cayó el chahuistle”, “Me hace lo que el viento a Juárez” o “Le da vuelo a la hilacha”. Sí, como mexicanos es probable que entendamos el significado de estos regionalismos pero, ¿qué sucede cuando una persona de Argentina, Perú o España lee estas frases dentro de nuestra comunicación?

Los negocios son cada vez más globales, los modelos de e-commerce, los servicios intangibles y el aumento en el uso de plataformas online en la búsqueda de proveedores, hacen que nuestras empresas estén al alcance de prácticamente cualquier persona en el mundo.

Bajo esta lógica de consumo, no podemos permitir que una simple confusión de lenguaje nos aleje de una venta potencial. Si queremos llevar nuestro negocio a otros mercados, es indispensable que nuestros contenidos sean traducidos de forma profesional. 

Pero la traducción profesional no solo se refiere a trasladar un texto a otro idioma de forma literal e incluso, algunas veces los regionalismos nos obligan a adecuar contenidos en el mismo idioma para que sean comprensibles en otros países, aquí es cuando entra el llamado “español neutro”.  

¿Qué es el español neutro?

Sencillo, el español neutro es una forma de hablar y escribir que elimina todo tipo de “regionalismos” o “localismos” para ser entendible en todos los países hispanohablantes del mundo.

Origen del español neutro

La idea de homogeneizar nuestro idioma tiene su origen en los años sesenta y México tiene mucho que ver. 

Aunque no lo crean, el español neutro encuentra su auge en los estudios de Walt Disney. La necesidad de la casa productora por llevar sus películas al mercado latinoamericano la obligó a buscar servicios de doblaje que fueran comprensibles en todas las regiones del continente.

De acuerdo con Disney, los profesionales del doblaje mexicano contaban con la entonación ideal para que las películas se adaptaran a cualquier parte de América. De ahí en adelante, todos los países hispanohablantes alinearon sus estrenos comerciales a las versiones dobladas en México. No fue hasta el estreno de La Bella y la Bestia que la industria española decidió abandonar los doblajes hechos en América Latina para adaptar los diálogos a la cultura y gustos de su país. Una tendencia que se fue fortaleciendo en las últimas décadas.

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Del español neutro al español comercial

Después del boom del español neutro, las tendencias regresaron a lo local y a la personalización del lenguaje. El idioma fue evolucionando a partir de las necesidades comerciales más que de las necesidades lingüísticas.

Pongamos un ejemplo. Actualmente las palabras que alinean el español en todo el continente provienen de neologismos que tienen su origen en idiomas extranjeros. Términos como software, clic, smartphone o gadget (por mencionar solo algunos) nacen de un lenguaje propio de compañías de tecnología o marketing. 

El hispanohablante (sobre todo en América Latina) se ha apropiado de este tipo de palabras comerciales y ha construido una especie de lenguaje universal que lo hace adaptable a cualquier cultura (o, mejor dicho, a la cultura del consumo).

Romper barreras

Como todo ciclo, las tendencias van de lo general a lo particular para regresar una y otra vez. El lenguaje no es una excepción y los negocios que quieran volverse globales deben adquirir servicios de traducción para sus contenidos que entiendan las dinámicas de la comunicación.

Ya sea que la tendencia sea global, local o comercial, la labor de la traducción es romper barreras a través de la localización del lenguaje y el entendimiento.

Si necesitas traducir los contenidos de tu negocio, nosotros te podemos ayudar.

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